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Editorial – DDS

EL CEREBRO HUMANO LA HERRAMIENTA 3D MÁS AVANZADA E IMPORTANTE EN EL FLUJO DE TRABAJO DIGITAL

«Debería ser la ambición y la determinación de todo ortodoncista, tratar a cada uno de sus pacientes de manera que se produzcan los mejores resultados posibles con los menores inconvenientes para ambos». Harold Dean Kesling

Kesling¹ es considerado el padre de los alineadores transparentes, al menos del concepto más importante detrás de la técnica que más se ve en la odontología mundial, y que ha sido en gran parte responsable de todo lo bueno y lo malo de la profesión en las últimas dos décadas. La convicción de Kesling, que compartimos firmemente, se puede observar ya en el título de su clásico artículo de 1946 publicado en el American Journal of Orthodontics and Oral Surgery¹ – «Coordinating the predetermined pattern, the dental positioner and conventional treatment». Teniendo en cuenta la evidencia científica y los dispositivos terapéuticos disponibles en la posguerra, para el visionario Kesling, sólo el 15% de lo que hacemos es lo que realmente contribuye al resultado final de nuestros tratamientos, es decir, un increíble 85% del tiempo empleado y de nuestros esfuerzos son, «en teoría», desperdiciados en ajustes innecesarios, errores de diagnóstico y planificación, y dificultades de cumplimiento del paciente, entre otras variables.

Lo que Kesling percibió magistralmente, y lo que poco ha cambiado después de ocho décadas, es que el gran dilema de la Ortodoncia son las dificultades que impone el reto de la abstracción², como por ejemplo, cómo mover los dientes de forma que se obtenga una reordenación dental estable y funcional que esté en armonía con la estética de la sonrisa y de la cara, teniendo en cuenta las importantes variaciones morfológicas individuales, tanto de las bases esqueléticas como de los tejidos blandos y de los dientes.

Para echar más «leña al fuego», recientemente han cobrado fuerza teorías que desmitifican los paradigmas clásicos de la Ortodoncia, que a menudo nos «obligan» a tratar de encajar los resultados en normas arbitrarias que han sido determinadas al azar, basadas en ideales intangibles que raramente se encuentran en la naturaleza, en parte influenciadas por las teorías sectarias de la Eugenesia, especialmente relacionadas con los ideales del Partido Nazi², en la Alemania de los años 30. El nuevo «Paradigma de la Calidad de Vida³» libera a los ortodoncistas de la maldición de tener que tratar supuestamente las «maloclusiones» como si fueran «enfermedades», un concepto que, en realidad, estaría mejor definido como variaciones morfológicas individuales sujetas a factores genéticos y ambientales que tienen un mayor o menor impacto en la vida de los individuos. En otras palabras, lo que debe «tratarse» son los impactos negativos de dichas «maloclusiones» y esto varía mucho, ya que no es posible excluir de esta ecuación las cuestiones socioemocionales y las expectativas de cada individuo en relación con el tratamiento.

¹ American Journal of Orthodontics and Dentofacial Orthopedics.
² La abstracción es un tipo de pensamiento que nos permite reflexionar sobre cosas que no están presentes en el espacio y el momento actuales. También nos permite reflexionar sobre conceptos y principios generales, tanto en nuestra vida cotidiana como en un entorno más académico o profesional.
³ Sabemos por experiencia que la mecánica aplicada a la biología dentofacial es algo de considerable complejidad, ya que no se trata de mover un «elemento libre en el espacio» desde un punto A a un punto B de forma lineal en una superficie plana, sino de mover tridimensionalmente varios elementos dentales «pegados» en sus alvéolos, que a su vez están «atascados» en sus arcadas dentales, que dependen de las posiciones de sus bases esqueléticas, una fija (maxilar) y otra móvil (mandíbula), lo que añade un factor de complicación aún más desestabilizador, es decir, la relación entre las cabezas mandibulares y las fosas articulares, con los tejidos blandos que forman la ATM, como ligamentos, cartílagos, tejido conectivo, músculos, vasos y nervios. Todo ello, a menudo, durante el proceso de crecimiento y desarrollo.

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Dr. Mauricio Accorsi
Director Científico DDS-BR

 

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