Editorial Prosthesis and Esthetics in Science – Edição 40

Entre reuniones y desencuentros estamos escribiendo nuestra biografía

¿Cómo ha escrito su biografía?

¿Cuáles son los principales capítulos de su libro titulado MI VIDA?

¿Qué legado dejarás a las generaciones posteriores a esta vida?

Una biografía humana no es más que la narración de toda la historia entre dos momentos, la primera inhalación, cuando eres sacado bruscamente del vientre de tu madre, haciendo que todos tus sentidos, todas tus percepciones trabajen al mismo tiempo, provocando un colapso de sensaciones; y la última exhalación, cuando terminas tu ciclo en este plano material sin la menor posibilidad de prever este día, que es la única certeza que tenemos en lo que llamamos VIDA.

Nuestra VIDA puede ser entendida, contada, comprendida de dos maneras: a partir de nuestras Ambigüedades y nuestras Polaridades, o de nuestros Encuentros y nuestros Desaparecidos.

Cuando observamos nuestra biografía desde un punto de vista más amplio y distante de nuestra visión, podemos percibir una gran trama, un enorme entramado de encuentros y desencuentros que comenzó incluso antes de nuestra fecundación, allá en nuestros antepasados. Por ejemplo, el encuentro de nuestros abuelos paternos y maternos.

Y estos encuentros se extienden a lo largo de nuestra infancia, adolescencia, juventud y vida adulta, ya sea en países, ciudades, barrios, escuelas y profesiones, y van formando todo nuestro centro familiar y círculo de amistades, así como todos los desencuentros, como finales de relaciones, renuncias, ascensos, muertes de seres cercanos y queridos.

Algunas son dolorosas, que dejan marcas y lecciones y se imprimen en nuestra memoria como marcas de hierro candente y que durante años pueden ser fantasmas que nos atormentan, nos paralizan o incluso nos quitan la vitalidad.

Pero también tenemos los agradables, que son recuerdos afectivos que nos dan mariposas en el estómago cuando los recordamos, como la sensación de una brisa fresca en la cara y la fina arena helada de una playa paradisíaca, contemplando la puesta de sol, escuchando el ir y venir de las olas del mar.

Y durante estos encuentros y desencuentros, escribimos la historia de nuestra vida, basada en nuestras experiencias que han generado innumerables sentimientos diferentes.

Si nos detenemos a pensar por un momento, ¿qué pasaría si algunas de estas reuniones o encuentros hubieran tenido lugar fuera del tiempo? Imagine que Michael Phelps no hubiera tenido su primer contacto con una piscina en su infancia, ¿habría ganado tantas medallas? Si un líder tirano hubiera tenido una sola experiencia diferente en su infancia, ¿no habría ahorrado miles de vidas?

Pero hablemos de sus encuentros y desencuentros.

Imagina un tren, formado por varios vagones y estos vagones son los años de tu vida. Y cada año se engancha un vagón a su locomotora, y cada vez se necesita más fuerza y “leña” para mantenerla en funcionamiento.

Imagina ahora cuántas personas entraron en tus vagones sin tu permiso, porque las puertas estaban abiertas, y otras tantas también se bajaron sin tu despedida, de golpe, sin un beso de despedida, un TE QUIERO por última vez o incluso un abrazo apretado.

Cuántas personas invitaste que hicieron un desastre en el vagón y otras a las que nunca les prestaste atención, y siguen ahí, sentadas esperando tu contacto.

Fíjese que hoy su locomotora ya tiene varios vagones y no tiene ni idea de lo que lleva ni a quién le da un “paseo”. Fíjate que tú, el maquinista, siempre estás preocupado por mantener la caldera llena de leña para dar la máxima potencia y así cumplir con tus obligaciones, objetivos y no te paras ni un instante a ver cómo están las cosas y las personas que van en tus vagones de la vida.

Te invito a frenar tu locomotora por un instante, un día, una semana o incluso un mes. Date cuenta de que te estoy sugiriendo que reduzcas la velocidad, no que detengas la locomotora. Quiero que frenes tu trabajo, tu dieta, tu actividad física, tus sueños, y que por unos momentos, cada día, prestes atención a las personas que te rodean.

Si tienes hijos, ¿cuándo fue la última vez que les prestaste una atención especial y plena, escuchando todas sus dificultades con ojos y oídos atentos, sin juicios y mucho menos consejos como “yo tenía tu edad”?

Cuándo fue la última vez que sacaste a tu mujer o a tu novia a dar un simple paseo, uno de esos simples paseos como cuando empezabais a salir, cuando una coxinha y un guaraná eran suficientes para que tu corazón se acelerara a cada palabra que escuchabas.

¿Cuándo fue la última vez que se permitió hacer algo nuevo, por primera vez en su vida, después de tantos años cargando los vagones de su locomotora?

Presta atención a tus vagones, porque tu locomotora puede pararse en cualquier momento.

Quédate con Dios, un beso grande en el corazón y #vidaquesesegue

Hugo Nagem

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