Editoriales Orthodontic Science and Practice – Edición 49

Prof. Dr. Alexandre Moro
Director cientifico


Los últimos 30 años de ortodoncia: Una visión clínica personal

Cuando estaba en el último año de mi licenciatura en Odontología en 1991, el sueño de más de la mitad de mis compañeros era especializarse en Ortodoncia.

Algunos colegas piensan que el final de la década de 1980 representó el comienzo de la edad de oro de la ortodoncia brasileña.

Había pocos cursos de capacitación y, por consiguiente, pocos ortodoncistas, que tenían una gran clientela y cobraban un precio relativamente alto por el tratamiento. Recuerdo haber visitado el consultorio de 4 o 5 profesores de ortodoncia en ese momento y me llamó la atención. Las clínicas eran grandes, muy hermosas y tenían varias sillas. La imagen era muy diferente a la de la oficina de mi padre, que se graduó en los años 60 y trabajó toda su vida como médico general en una pequeña habitación con un solo equipo.

En los años 90, el número de cursos de especialización comenzó a aumentar y, en consecuencia, el número de profesionales. La competencia aumentó, y las clínicas de atención masiva comenzaron a surgir. El costo del tratamiento no era pequeño, sino en cuotas, y el beneficio provenía del volumen de la atención.

En la década de 2000, los ortodoncistas se dieron cuenta de que para competir con las grandes clínicas necesitaban cambiar la forma de facturación. Muchos profesionales, junto con la oleada de raquetas autónomas, comenzaron a cobrar por el tratamiento a precios cerrados. Los nuevos graduados comenzaron con otra forma de cuidado. La clínica itinerante, es decir, ponen su material en una maleta y sirven en diferentes oficinas en diferentes días de la semana. A partir de entonces, el ortodoncista comenzó a perder su papel, y a menudo terminó convirtiéndose en empleado de otro dentista, generando beneficios para él.

En la transición entre los años 2000 y 2010 las clínicas multiprofesionales se pusieron de moda. Y entonces, el ortodoncista perdió su estatus y se convirtió en empleado de un dentista más experimentado administrativamente.

Lo que vemos hoy en día es que el número de cursos de formación en ortodoncia es aterrador. Hoy en día, sólo en Curitiba tenemos más de 20 cursos de ortodoncia. En Canadá sólo hay 6. En el programa de licenciatura vemos poco interés de los estudiantes en hacer ortodoncia. La mayoría busca Implantodoncia o Estética, incluyendo aquí la Armonización Orofacial.

Y finalmente, con los alineadores, ha surgido una nueva modalidad de gestión. Según el número de casos que el profesional compra a la empresa alineadora, el precio del tratamiento varía, es decir, cuanto mayor es el número de casos, menor es el precio que debe pagarse por el tratamiento. Debido a este ranking que algunas empresas hacen con los profesionales, los que consiguen comprar los casos por un precio más bajo los pasan y/o los revenden a otros colegas. De esta manera, los primeros siguen subiendo cada vez más en el ranking de la empresa y, por tanto, pagando cada vez menos por los casos. Estos últimos pueden pagar menos en sus casos, y tienen una ventaja sobre otros profesionales, porque normalmente la forma que utilizan para atraer al paciente es cobrar un precio más bajo. Dentro de este panorama aparecen las franquicias, que aunque existen desde hace tiempo en el mercado dental, no han tenido mucho éxito comercial. Sin embargo, parece que pronto tendremos las clínicas de franquicia de tratamiento con liners, o como dice un amigo mío, “clínica popular de liners”.

¿Y cuáles son las buenas noticias para ti en medio de este vendaval? Hay muchos profesionales poco capacitados en el mercado laboral. Y, muchos casos tratados incorrectamente. Puede estar seguro de que si es un profesional diferenciado con una buena educación, no le faltará servicio. Retratará muchos casos.

¡¡Y que vengan otros 30 años!!

Prof. Dr. Alexandre Moro
Director cientifico

Prof. Dr. Ricardo Moresca
Asistente del editor científico

Diagnóstico: el eslabón perdido

Los avances en ortodoncia en los últimos años son notorios. Hemos sido introducidos en todo momento a una multitud de nuevos aparatos, tecnologías innovadoras, métodos de tratamiento revolucionarios, recursos digitales de última generación y mucho más. Es innegable que la ortodoncia que practicamos hoy en día es mucho más eficiente y simple que en cualquier otro momento de nuestra historia.

Sin embargo, es interesante observar que la gran mayoría de las últimas innovaciones se refieren a los métodos de tratamiento, es decir, a cómo podemos mover los dientes de manera más eficiente, cómoda y rápida. Entre las principales características a las que me refiero podemos destacar los brackets autónomos, los mini-implantes, los alineadores y, aunque con pocas pruebas de su validez clínica, también se incluyen los dispositivos y técnicas que tienen como objetivo acelerar el movimiento de los dientes.

Los recursos digitales más recientes también apuntan en la misma dirección, es decir, nos ayudan de varias maneras a simplificar el movimiento ortodóntico preciso y predecible.

También es interesante observar que las innovaciones que han traído consigo avances en el diagnóstico ortodóntico son en número mucho menor. Entre ellas, destaca la Tomografía Computada de Rayo Cónico (CBCT).

Otro punto de vista importante a ser analizado es cómo estas nuevas tendencias han afectado la planificación de nuestros casos. Un ejemplo típico fue la forma en que el anclaje esquelético en asociación con la TCCB amplió los límites de los movimientos ortodónticos, haciendo que los planes de tratamiento fueran previamente imposibles.

Lo que quiero decir después de esta explicación inicial es que, en mi opinión, los ortodoncistas estamos sobrevalorando los métodos de tratamiento al no dar la debida importancia a un detalle que probablemente sea el más importante en el tratamiento ortodóntico: el diagnóstico. Como profesor y conferenciante, he tenido la oportunidad de interactuar con muchos estudiantes y colegas. Me he dado cuenta de que la mayor parte del tiempo la gran dificultad de los ortodoncistas, especialmente los más jóvenes, no es cómo hacerlo, sino qué hacer. Tal vez esta percepción sea un reflejo del énfasis que hemos puesto en los métodos de tratamiento.

Analizando la situación en su conjunto también es posible ver que los métodos de diagnóstico, en sus diversas fuentes, ocupan cada vez menos importancia y espacio en los programas de los cursos de especialización y formación de los ortodoncistas.

En la práctica, esto se pone de manifiesto en el gran número de casos con resultados insatisfactorios, con errores de diagnóstico primarios, que llaman diariamente a las puertas de los consultorios de los ortodoncistas más experimentados en busca de un segundo o tercer tratamiento.

A pesar del gran énfasis puesto en la variedad de métodos de tratamiento que existen hoy en día y con tanta propaganda sobre los aparatos milagrosos, estoy convencido de que la precisión y la seguridad en el diagnóstico pueden ser el diferencial para el profesional que busca el éxito en la ortodoncia. ¡Esa es la punta!

Prof. Dr. Ricardo Moresca
Asistente del editor científico

Editorial – Cuaderno Digital Dentistry in Science

Prof. Dr. Mauricio Accorsi

Director Científico DDS-BR

“La odontología no es ni analógica ni digital. Es intelectual, y a veces requiere un cierto talento artístico”.
Jon Gurrea

¿Tiene una mentalidad digital o analógica?

Esta declaración del cirujano dental español Jon Gurrea, publicada en Facebook por su colega Curitibano Rogério Marcondes, no podría ser más precisa. Como dijo Marcondes:

…es curioso cómo en odontología todo se polariza, y actualmente decir que haces odontología en un “flujo 100% digital” da la impresión de que el dentista está en una dimensión mucho más grande que los otros… Mentira… La odontología sigue siendo 100% dependiente del operador, la inteligencia, la experiencia, la maestría y el buen sentido profesional… (sic).

De hecho, la odontología es intelectual y debe realizarse con amor y sabiduría. Y es exactamente por esto que la mentalidad del profesional puede ser analógica o digital, como veremos más adelante. El ritmo del cambio digital se está acelerando y las empresas y las personas necesitan estar en sintonía para mantenerse al día con los cambios, o corren el riesgo de volverse irrelevantes en un mercado cambiante. Pero la adopción automática de nuevas tecnologías sin cambiar la mentalidad no es garantía de prosperidad; al contrario, puede ser un gran dolor de cabeza. Como ya se ha dicho, estamos viendo a muchos colegas deslumbrados por las nuevas tecnologías como las impresoras 3D, los escáneres, los sistemas, etc., invirtiendo mucho tiempo y dinero, haciendo un marketing pesado en las redes sociales, para en la práctica dar más énfasis a cuestiones técnicas super específicas, que al “gran cuadro”, que es encontrar un punto medio entre lo que el clínico tiene que ofrecer usando estas nuevas características, y lo que el cliente realmente quiere y espera como resultado de un buen tratamiento. En este contexto, también es necesario evaluar cuidadosamente lo que tiene sentido invertir en este momento en recursos tecnológicos y lo que vale la pena subcontratar con socios como centros de diagnóstico por imágenes y fabricantes de dispositivos terapéuticos como guías y alineadores quirúrgicos, por ejemplo, que pueden ayudarnos en todo el flujo de trabajo, especialmente para los profesionales y las clínicas pequeñas.

¿Pero qué significa pensar analógica o digitalmente? Primero, necesitamos entender el significado del término moda: – mentalidad, que puede ser traducido del inglés como “mentality”, y sirve para definir la forma de pensar de una persona y sus creencias. El término proviene de la psicología cognitiva, y se centra en cómo las personas procesan la información. Los seres humanos tienen una capacidad limitada para absorber y gestionar la información. Las mentalidades ayudan a filtrar lo que se absorbe y cómo se interpreta todo. Tener una cierta mentalidad significa actuar sobre ese conjunto de información que se está filtrando y procesando. Por lo tanto, una mentalidad tiene un aspecto cognitivo y un aspecto relacionado con la acción de hecho.

También se sabe que las mentalidades no son estables y cambian con el tiempo como resultado de nuevas observaciones y experiencias, por lo que es muy importante mantenerse siempre al día, porque una determinada mentalidad puede ayudar a un profesional, o a una empresa, a desarrollar su propio método, un enfoque único para resolver problemas y tomar decisiones en un contexto de información cada vez más complejo, ambiguo y dinámico. En otras palabras, tener la capacidad de adaptarse constantemente es hoy en día una de las virtudes más importantes que se pueden desear para permanecer en el mercado con éxito.

Quien tiene un pensamiento estancado, quien no hace comparaciones y no acepta discusiones, el famoso “cabeza dura”, es alguien que puede tener una mentalidad análoga. La pereza, el miedo y el orgullo son factores importantes y, por lo tanto, una de las consecuencias más evidentes de esta mentalidad estática es la tendencia a evitar los desafíos, que se consideran empresas arriesgadas, y que pueden revelar insuficiencias y una necesidad apremiante de cambio y adaptación. Ante los obstáculos, las personas con mentalidad estática tienden a huir, a estar a la defensiva, a rendirse fácilmente y a ser inmunes a las críticas, incluso cuando son constructivas. Hoy en día, pensar de esa manera limitada puede traer un gran daño.

Por otra parte, el valor para atreverse y enfrentarse a nuevas situaciones es típico de quienes tienen una mentalidad dinámica, una mentalidad que tiende al crecimiento y desarrollo personal, cuya característica más llamativa es el deseo de aprender. Los desafíos son vistos como oportunidades de aprendizaje. Cometer errores significa descubrir algo nuevo que antes era desconocido y se necesitan esfuerzos constantes para progresar. La crítica se considera un indicio valioso, y el éxito de otros es un ejemplo a imitar. Por lo tanto, una mentalidad dinámica tiene todo que ver con una mentalidad digital.

Este nuevo “orden mundial” debe ser mejor comprendido dentro de la Odontología para que los buenos profesionales sean aún mejores, ayudados por las nuevas tecnologías, sin que ocurra lo contrario, es decir, sin que los profesionales limitados por una mentalidad estática puedan servir sólo como mano de obra barata de las mega corporaciones que explotan en gran medida las oportunidades de negocio en la Odontología. Así, las “marcas” también deben aceptar que vivimos en un nuevo mundo de responsabilidad, donde la ética, la ciudadanía corporativa, el servicio y la calidad de sus productos están bajo constante escrutinio. Ya no podemos dejar que las grandes corporaciones escondan sus trapos sucios detrás de un marketing muy bien estructurado y millonario, o pronto tendremos una subcategoría de Cirujanos Dentistas, – profesionales formados en cursos de educación superior, pero que actuarán como “técnicos en Odontología” y no estoy hablando de técnicos en salud oral, o técnicos en dentaduras postizas, profesiones que ya existen y forman parte del equipo de salud oral. De esta manera, estamos siempre alerta a la importancia de los conocimientos y la experiencia profesional, la razonabilidad y la afectividad, teniendo en cuenta que la razón principal de nuestra profesión es el cliente, no la satisfacción de nuestro ego. Trabajar con esta mentalidad digital requiere cierto esfuerzo, pero puede transformar nuestra práctica en una experiencia potenciada por las nuevas tecnologías, en sinergia con un mundo lleno de oportunidades y desafíos como el que estamos viviendo.

Dr. Mauricio Accorsi
Director Científico – Folleto DDS – Odontología Digital en la Ciencia

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